Hablemos de Educación Parvularia: Entrevista a Tamara Coronado y Daniela Villagra

Por Isabel León Soto
25 de noviembre, 2025

Cada 22 de noviembre celebramos en Chile el Día de la Educación Parvularia y de la Educadora y Educador de Párvulos, una fecha que reconoce a quienes acompañan los primeros pasos de la infancia y enfatiza la importancia de construir comunidades donde niñas y niños crezcan con seguridad y confianza. En este contexto, conversamos con Tamara Coronado y Daniela Villagra, finalistas del Global Teacher Prize Chile 2025, para conocer su propósito y su mirada sobre el bienestar de quienes trabajan en la primera infancia.

“El foco de mi labor educativa es la pedagogía del amor como eje transformador de vidas y de realidades y que elimina barreras para contribuir a una sociedad más justa, equitativa y humana”

Tamara Coronado desarrolla su labor como educadora de párvulos en el Jardín Infantil Los Manzanos, en la comuna de Lo Barnechea, donde mantiene un fuerte compromiso social y un profundo vínculo con su comunidad. Su trabajo se enfoca en crear ambientes bientratantes, inclusivos y emocionalmente seguros para niños y niñas que viven en contextos de vulnerabilidad. Este año, fue finalista del Global Teacher Prize Chile 2025.

Su metodología pedagógica se sustenta en la escucha y la observación atentas, y se desarrolla a través de un enfoque de proyectos que invita a las familias a participar activamente del aprendizaje. Entre sus iniciativas destacan talleres de cocina, cuentacuentos y jornadas de trabajo voluntario.

Además de su labor en el aula, está impulsando la creación de una «Escuela para Padres y Madres», orientada a apoyar procesos de crianza en contextos vulnerables. Su propósito es contribuir a la construcción de una sociedad más justa desde la primera infancia.

“Mi propósito es que la infancia sea verdaderamente protagonista de sus aprendizajes y protagonista de su territorio, que cada niño y niña descubra quién es y qué puede aportar al mundo desde la curiosidad, la escucha y el vínculo con su comunidad”

Daniela Villagra es educadora de párvulos en la Sala Cuna y Jardín Infantil Cumbre Cerro Aconcagua, en la comuna de Renca, donde también se desempeña como directora subrogante y encargada de fomento lector. Este año, fue finalista del Global Teacher Prize Chile 2025.

Su sello educativo combina la innovación, la creatividad y un fuerte vínculo con el entorno local. Integra activamente a las familias y a la comunidad en el proceso educativo, y ha fortalecido redes de colaboración con actores territoriales, como la ONG Renca Nativa.

Su propósito es ser garante de los derechos de niños y niñas, promoviendo ambientes que potencien la curiosidad, la empatía, el respeto por la diversidad y la responsabilidad ambiental.

¿Qué aspectos consideras que son clave para cuidar el bienestar -tanto personal como profesional- de quienes trabajan en la Educación Parvularia?

T: Yo creo que lo más clave para cuidar el bienestar personal y profesional de quienes trabajamos en educación parvularia es contar con espacios que nos permitan cuidarnos. Estamos constantemente cuidando a otros dentro de nuestra labor diaria, pero la pregunta es quién nos cuida a nosotras. Creo que hacen falta momentos para reflexionar sobre cómo estamos, cómo nos sentimos y tener pequeñas instancias de autocuidado.

D: Creo que el bienestar del equipo nace de tres cosas: sentir apoyo, tener espacios reales para conversar lo que nos pasa y trabajar en una cultura donde cuidarnos no sea un gesto extra, sino parte del día a día. Cuando las educadoras y técnicos pueden compartir, planificar con calma, aprender juntas, reír y sentirse valoradas, creo que entonces el bienestar se vuelve algo más sostenible y no un esfuerzo individual de cada persona.

Desde tu experiencia, ¿qué te habría gustado saber cuando comenzaste a enseñar y que hoy compartirías con quienes están dando sus primeros pasos en la Educación Parvularia?

T: Cuando comencé a enseñar, me hubiese gustado saber la importancia del contexto de cada niño y niña. Finalmente, la manera en que se desenvuelven tiene mucho que ver con lo que viven fuera del espacio educativo. Desde ahí, es súper importante acoger su cultura y su identidad para poder realizar distintas experiencias de aprendizaje. Creo que eso, si bien lo enseñan en la universidad, no se enfatiza tanto. Conocer cómo se desarrolla y se desenvuelve cada niño y niña según su contexto fuera del jardín permite abrir las puertas a las familias y considerar todo como un solo conjunto para poder enseñar; eso, para mí, es clave.

D: Me habría gustado saber que está bien no tener todas las respuestas desde el primer momento, que educar es un proceso de escucha: de los niños, de las niñas, de las familias, del equipo y también de una misma. A quienes están empezando les diría que confíen en su intuición pedagógica, que se permitan observar, equivocarse, pedir ayuda y, sobre todo, disfrutar de la maravilla de acompañar la primera infancia.