Eje de acompañamiento: un espacio de escucha y apoyo para docentes y educadores/as

Por Isabel León Soto
19 de enero, 2026

A lo largo de la trayectoria docente -especialmente en los primeros años de ejercicio profesional- el día a día en el aula suele vivirse como un aprendizaje constante, marcado por diversos desafíos. Hay jornadas en que abunda la energía y el compromiso con la enseñanza, y otras en las que se intensifican el estrés y el cansancio.

Para esos momentos en que docentes y educadores/as necesitan contención, Somos Profes – Somos Educadores ofrece su Eje de Acompañamiento, el cual consiste en una orientación entregada vía WhatsApp. A través de este espacio, un equipo multidisciplinario vinculado al ámbito educativo brinda un lugar de escucha y conversación confidencial, pensado para que quienes participan del programa puedan compartir libremente lo que sienten y piensan. A partir de este intercambio, se construyen estrategias y planes de acción que permiten enfrentar situaciones propias del ejercicio docente.

Para conocer mejor a quienes sostienen este acompañamiento, conversamos con dos profesionales que forman parte del equipo de Consejería Psicoeducativa. Sus voces permiten comprender, desde la experiencia directa, cómo se traduce este apoyo psicoeducativo que entrega el programa.

Desde la Región Metropolitana hasta su actual residencia en Málaga, España, Javiera ha construido una trayectoria profesional vinculada a la educación y la formación docente. Hoy cursa el Máster en Innovación Educativa en la Universidad de Málaga y, desde 2023, forma parte del equipo de Consejería Psicoeducativa del programa, acompañando a docentes y educadores/as de párvulos en sus primeros años de ejercicio. 

Con once años de experiencia, Javiera es Educadora de Párvulos titulada de la Universidad Central y cuenta con diplomados en Neurociencias y Convivencia Educativa. Su quehacer abarca la docencia en Educación Superior, la dirección pedagógica de sala cuna y asesorías a familias en temáticas de crianza y desarrollo infantil.

Originaria de Talca, Región del Maule, María Esperanza ha desarrollado su trayectoria profesional en el ámbito de la psicología educacional y el acompañamiento psicoeducativo. Con cinco años de experiencia, María Esperanza es Psicóloga con mención educacional de la Universidad de Talca y cuenta con un diplomado en Psicodiagnóstico Infanto-Juvenil. 

Desde 2023, forma parte del equipo de Consejería Psicoeducativa del programa, acompañando a docentes y educadores/as de párvulos en sus primeros años de ejercicio. Además, cuenta con formación en temáticas socioemocionales y experiencia como tallerista.

Desde tu experiencia como Consejera Psicoeducativa, ¿cómo describirías el 2025 acompañando a docentes y educadores/as que inician su camino profesional?

J: Considero que fue un año muy activo. Formo parte del programa desde sus inicios, en el año 2023, y durante este 2025 se evidenció un aumento significativo en el número de inscritos/as. Esto me permitió acompañar a muchos docentes y, principalmente, a educadoras de párvulos, lo cual resulta profundamente gratificante para mí. Poder atender sus necesidades, escuchar sus inquietudes y transformarme en un espacio seguro para ellos/as ha sido uno de los aspectos más valiosos de este año. Creo firmemente que el acompañamiento que se brinda en el programa es clave, especialmente durante los primeros años de ejercicio profesional.

Además, este año me permitió reafirmar la importancia de acompañar desde una mirada humana, respetuosa y situada en la realidad de cada docente. Los inicios suelen estar cargados de inseguridades, exigencias y tensiones propias del sistema educativo, y contar con un espacio donde sentirse escuchados/as y validados/as marca una diferencia significativa. Acompañar estos procesos ha sido una experiencia de aprendizaje constante, que fortalece no solo a quienes inician su camino profesional, sino también a quienes acompañamos.

E: Lo vi como un año con harta incertidumbre para los/as docentes; cada periodo del año estuvo marcado por temáticas de consulta distintas. Entre ellas, se abordó el trabajo con estudiantes y familias, situaciones relacionadas con la convivencia escolar, dificultades en las relaciones entre colegas y con equipos directivos, y cómo sobrellevar la carga de trabajo. Una de las temáticas que generó harto estrés en el último periodo fue la evaluación docente y los cambios en la estructura de la educación municipal que ponía en duda su continuidad en sus lugares de trabajo. 

En resumen, no fue un año fácil: pasó muy rápido y se notó que no pararon en ningún momento, siempre trabajando y resolviendo situaciones. También pude observar y acompañar harto cansancio físico y emocional, junto con la sensación de estar constantemente “aprendiendo sobre la marcha”, especialmente en quienes estaban en sus primeras experiencias en el aula, intentando responder a múltiples demandas al mismo tiempo: pedagógicas, emocionales, administrativas y personales. Muchos/as docentes mostraron un alto nivel de compromiso y vocación en lo que hacen, y la importancia que le dan a mejorar sus prácticas, incluso cuando sentían que no estaban llegando a cubrir todo o que el esfuerzo no siempre era visibilizado por los demás. Sin embargo, no faltaron los mensajes de esperanza o de auto-ánimo para seguir adelante con el día, con la semana o con el semestre. Puedo decir que fue un año intenso y exigente, pero también lleno de pequeños logros diarios que muchas veces pasaron desapercibidos para ellos/as mismos/as o sus comunidades educativas.

¿Qué te mostró este año sobre la importancia de contar con espacios de acompañamiento para quienes eligen educar?

J: Creo firmemente en este espacio y en la forma en que se ha construido, ya que se ha consolidado como un lugar donde es posible conversar libremente y sentirse escuchados/as, algo que quienes participan han agradecido profundamente. Detrás de este programa existe un tremendo equipo humano y, especialmente en la consejería, contamos con educadoras de párvulos, educadoras diferenciales, docentes de diversas áreas, además de una psicóloga y una trabajadora social. Esta diversidad profesional nos permite comprender de primera fuente el contexto pedagógico y humano que atraviesan quienes educan, y eso se transmite directamente en la calidad de los acompañamientos.

Este año también me mostró que, muchas veces, el mayor aporte no está en entregar respuestas o soluciones inmediatas, sino en ofrecer presencia, escucha activa y validación emocional. Quienes fueron acompañados/as nos hicieron saber lo significativo que fue sentir que alguien estaba ahí, escuchando sin juzgar y sin aconsejar necesariamente. Esa forma de acompañar, sencilla pero profunda, es real y genuina, y confirma la enorme relevancia de contar con espacios que cuidan a quienes cuidan y educan.

E: Que ser profe/educadora, a pesar de ser una profesión que implica convivir con muchas personas -niños, apoderados, colegas y la comunidad educativa en general-, puede ser muy solitario y emocionalmente desgastante, ya que al educar te conviertes en quien sostiene, en quien cuida y en ese vínculo que no siempre existe para los estudiantes. Sin embargo, muchas veces no hay espacio para que el cuidador sea cuidado o para poder poner atención al propio mundo emocional cuando las demandas laborales y emocionales son tantas.

Por eso, el acompañamiento ha cumplido, de alguna manera, el rol de convertirse en este espacio seguro, donde por unos minutos lo más importante es lo que ellos/as sienten y piensan. Dejan por un momento de ser el “súper profe” que puede con todo y se permiten expresar el cansancio, las dudas o las inseguridades propias de los primeros años ejerciendo.

Este año me mostró que el acompañamiento no es solo un extra, sino una necesidad, especialmente en las etapas iniciales de la carrera docente. Contar con un espacio de compañía par, de escucha sin juicio, donde no hay que rendir ni demostrar nada, permite prevenir el desgaste, validar emociones que -muchas veces- se viven en silencio y fortalecer la permanencia en el aula. Cuando un docente se siente acompañado y contenido, baja un poco la carga y también puede acompañar mejor.

Si pudieras enviarle un último mensaje a un docente o educador/a que está cerrando este 2025, ¿qué le dirías?

J: Les diría que sé que el fin de año suele ser un momento complejo, cargado de cansancio físico y emocional, porque también he estado en esa posición. Les invitaría a mirar hacia atrás y reconocer todo lo bonito y significativo que han logrado construir junto a sus estudiantes y comunidades educativas, incluso en medio de las dificultades. Nada de eso es menor, y todo deja huella.

También les recordaría que no olviden lo valiosos/as que son y el impacto profundo que tiene su labor cotidiana. Su presencia, su compromiso y su humanidad lo son todo. A quienes disfrutan ahora sus merecidas vacaciones, les deseo un descanso reparador, y a quienes aún continúan durante el verano, mucho aguante y autocuidado. Reciban un abrazo grande de parte de toda la consejería y esperamos volver a encontrarnos este 2026.

E: Primero les diría que descansen y aprovechen de desconectar del trabajo, y de conectar con ellos/as mismos/as, con sus familias o amigos, y con las cosas que les hagan sentir bien. Que aprovechen de dormir harto, comer lento y sin horarios, y sobre todo retomar fuerzas para el próximo año.

Además, reconocer el tremendo trabajo que hacen cada día formando a las nuevas generaciones y dejando un poquito de su esencia en cada uno de sus estudiantes y familias. Que, aunque no lo crean, son muy apreciados/as, y las experiencias de los/as estudiantes con ellos/as serán recordadas toda la vida. Algo tan simple como una palabra de ánimo, un chiste repetido o un momento de escucha sincera se convierte en un recuerdo muy lindo para quienes están recién comenzando sus vidas.

Por último, agradecer a quienes deciden permanecer ahí a pesar de la adversidad; que no minimicen lo que hicieron este año, aunque haya habido errores, cansancio o días difíciles. Estar presentes, intentarlo y conectar con sus estudiantes ya es un aporte enorme. Recordarles que no están solos/as en lo que sienten y que pedir apoyo no los hace menos profesionales, sino más conscientes de sus propios límites y necesidades.

Conoce más sobre el Eje de Acompañamiento y el equipo de Consejería Psicoeducativa en el siguiente enlace: https://somosprofesyeducadores.cl/acompanamiento/